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Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina.

Deportes

España, campeón de la Copa Davis

SEVILLA.- Carlos Moyá venció a Andy Roddick, por 6-2, 7-6 y 7-6 en dos horas y 29 minutos, en el Estadio Olímpico de la Cartuja en Sevilla, y el equipo español consiguió el 3-1 con el que ganó la Copa Davis por segunda vez en su historia.

Esta victoria supone que España acabará como líder absoluto de la clasificación mundial ITF. El conjunto español logró su primera Copa Davis en Barcelona en el 2000 al superar a Australia por 3-1.

Brindisi dice que tiene respaldo

Brindisi dice que tiene respaldo SALTA.- El entrenador Miguel Angel Brindisi, cuestionado en su cargo por la mediocre campaña de Boca en el torneo Apertura, indicó hoy en Salta que continuará en el club porque cuenta con el apoyo de los dirigentes.

"Tengo la total confianza de la dirigencia de Boca y eso es muy importante para continuar con el plan previamente elaborado, que no debe necesariamente estar acompañado por resultados resonantes", explicó el director técnico, muy cuestionado por los hinchas del club.

Boca jugará hoy en Salta ante Cerro Porteño por los cuartos de final de la Copa Sudamericana , un certamen que para Brindisi puede ser fundamental luego de las fallidas actuaciones del equipo en el torneo local, en el que acumula cuatro derrotas consecutivas como visitante.

"No debemos olvidar que estamos en plena transición. Voy a seguir en el club y todavía no doy por perdido el campeonato ", reiteró Brindisi, quien asumió en el cargo hace poco más de tres meses en reemplazo de Carlos Bianchi, el entrenador más exitoso de la historia de Boca.

"Vivo momentos difíciles pero tengo claro a donde apunto y en esa dirección vamos. Además, estoy plenamente convencido de que la situación que atravesamos puede ser revertida a la brevedad", añadió el ex entrenador de Lanús y Huracán, entre otros equipos.

El director técnico destacó que Boca atraviesa una etapa de transición, debido a que los jugadores que llegaron para reforzar el equipo aún no terminaron de acoplarse a los que ya estaban en el club.

"Es sin dudas una etapa de transición, hay jugadores que todavía deben terminar su acoplamiento al resto del plantel, cuando eso suceda todo sonará y saldrá distinto", reflexionó el entrenador.

Brindisi admitió -por último- que el rendimiento actual de Boca es malo y que un triunfo sobre Cerro Porteño ayudaría a mejorar el mal ambiente que existe en torno a él y también hacia algunos jugadores del plantel.

"Boca no está jugando bien, aunque creo que en Salta podemos iniciar el camino de la reconversión y silogramos un éxito afrontaremos con mayor tranquilidad los demás compromisos. Los que piensan que Cerro Porteño no es un rival de riesgo se equivocan, es un equipo difícil al que debemos superar para dar un gran paso hacia adelante", concluyó Brindisi.

River

River Sabe, pero tal vez, al menos se lo escucha de esa manera, no quiere hacerse cargo. Marcelo Gallardo es un vendedor de burbujas, un fabricante de ilusiones para los hinchas de River y también para quienes son más objetivos, para quienes se despojan de las pasiones y analizan sus movimientos de trapecista de la pelota. "Trato todos los días de mejorar como jugador, de servirle al equipo en todo sentido", analiza. Y alarga el silencio. La charla es descontracturada. En gran parte por la imposición del personaje. Se lo nota, se lo percibe relajado. Habitual día de descanso luego de un partido, prefiere la tranquilidad de su entorno.

Opta por la pausa, por pisar la bocha, ponerla bajo la suela. Improvisado, sin embargo, no es. Intuye que el diálogo, en gran parte, será futbolero. Entonces, analiza ciertas cuestiones del empate frente a Quilmes, última parada de su equipo antes del receso. "Es difícil explicar por qué no podemos jugar bien cuando en la cancha nos juntamos tantos jugadores de buen pie. Hay que seguir trabajando. Igual, creo que esta vez tuvimos un par de errores, pero mejoramos bastante".

- ¿Cuánto molesta perder puntos como los del domingo?-

Mucho. Al final del campeonato, más. Seguro, no tengo dudas.

- ¿Por qué todavía no pudieron alcanzar el nivel que buscan?-

Por diferentes motivos.

- ¿Cuáles?-

Bajas por lesiones, por ejemplo.

- ¿No hay más?-

Sí, los rivales también juegan. Y además, claro, por errores nuestros. El equipo crece día a día pero sabe que puede dar más. Estamos corrigiendo cosas para que eso se dé cuanto antes.

- ¿Es una autoexigencia?-

Y... Estamos en River, hay un buen material, necesitamos estar arriba. Siempre. Sin jugar del todo bien, estamos en la punta. Tan mal no nos va.

No es un desafío, pero sí una aclaración que cree necesaria hacerla. Ni siquiera en voz alta...

- ¿Arranca otro campeonato luego del receso de las Eliminatorias?-

Creo que sí, es una etapa de definiciones. A nosotros, este parate nos va a servir para recuperar a los lesionados. Para alimentar el espíritu del grupo, para darnos cuenta de que estamos arriba porque nadie nos regaló nada.

- ¿Les pesa el invicto?-

No, para nada. No es una presión, sabemos que como estamos no nos podemos caer.

- Estás muy seguro.-

Sí. No nos vamos a caer.

- ¿Qué deben mejorar de manera urgente? ¿El nivel de juego ofensivo o los errores en la última línea?-

Todo tiene que ver con todo. Todos los partidos se han presentado de manera similar. Son friccionados, de mucha pierna...

- Y a ustedes no les conviene.-

No nos gusta. Que es otra cosa.

- Perfecto. Pero River a veces también lo hace de esa manera.-

Sí.

- Y así gana partidos.-

Sí. Y los festejo, claro. Esos partidos, a veces mal jugados, son los que al final del campeonato te hacen dar cuenta de que podés ser campeón.

- O sea que la idea es sumar.-

Y jugar bien.

- Si se puede.-

Y si te dejan. Todos le quieren ganar a River. Por algo será.

Deporte

Deporte Mientras termina de aparecer el juego que busca Hugo Tocalli. Mientras se va haciendo cada vez más sólido atrás. Mientras trata de forjar su identidad, por ahora bastante más ligada a la efectividad que a la belleza. Mientras el goleador del Sudamericano sigue siendo argentino y se llama Cavenaghi. En definitiva, mientras logra convencer y convencerse, el Sub 20 argentino se ilusiona. Gana. Se afianza. Crece. Y se acerca, paso a paso, a la ronda final del torneo.

Los números lo dan bien, perfecto: dos jugados, dos ganados, con nivel futbolístico en ascenso y con pronósticos más favorables aún. No brilla como el DT y los hinchas quisieran, pero el Sub 20 sigue ganando. Anoche, ante Chile, se lo vio más suelto al equipo, menos nervioso, más preciso y con ratos de buen fútbol. Ganó apenas por un gol —cuándo no, Cavenaghi—, pero es verdad que la diferencia pudo ser mayor.

Argentina prácticamente está clasificada, ya que lidera su grupo junto a Paraguay, ambos con seis puntos. Ahora, mañana a las 20, se viene Venezuela. Con un triunfo, adentro...

Tocalli había echado mano al plantel para tratar de llevar luz a los sectores más oscuros del equipo. Por algunas obligaciones y por ciertas necesidades, para este segundo partido el DT argentino había metido cambios en todas las líneas. Y esas modificaciones, de nombres y hasta de posiciones, le comenzaron a dar resultado de entrada. Porque anoche, apenas arrancó el partido ante los chilenos, al Sub 20 se lo vio mejor en dos aspectos: tenencia de pelota y volumen de juego.

Sin los nervios del debut aparecidos ante Colombia, y sin tantas imprecisiones como en aquella primera noche, los chicos aumentaron su capacidad de manejar la pelota. Y eso trajo aparejada una mayor potencia ofensiva. Aún bastante lejos del brillo, lo concreto fue que se dio un paso adelante en lo futbolístico.

La defensa, con Romero, Walter García y Pinola, se mostró sólida, casi sin fisuras. Por algo este Chile, que intenta jugar bien pero al que le falta convicción y polenta, casi ni le llegó en el primer tiempo. Y cuando lo hizo, rara vez, fue por tiros desde afuera de uno de sus volantes centrales, Estrada, lo mejorcito del adversario.

En el medio, con Mascherano y Hugo Colace cortando todo y jugando rápido, fue la zona donde Argentina comenzó a hacerse fuerte. Porque el capitán, más allá del gran pase gol a Cavenaghi, estuvo siempre donde tenía que estar: ni un metro atrás ni un metro adelante. Ni un rato antes ni un rato después: siempre a tiempo. Y Colace, el chico de Argentinos, fue el ladero ideal.

Jonás Gutiérrez, por la derecha, tuvo bastante más participación de la que había tenido su antecesor, Pablo Zabaleta. Y por el otro lado, con Carrusca parado en el lugar de Charras, también hubo incursiones ofensivas. Menos, claro, pero las hubo...

El enganche esta vez no fue Tevez sino Patricio Pérez. Y el pibe de Vélez le dio al equipo cierta elegancia que, en verdad, venía faltando. Carlitos Tevez se fue bien de punta, allá arriba, para arrimarse lo más posible a su compadre Cavenaghi, y fue en este sector donde mejor parece funcionar el 10. Porque fue de lo más desequilibrante que tuvo el partido en su etapa inicial. Buscó, tocó, aguantó, luchó y gambeteó. Todo eso, y bien, hizo el de Boca.

Claro que, como ante los colombianos, para que Argentina gritara gol hizo falta que Cavenaghi, el Toro, el de O'Brien, el 9 de River, entrara en acción. Dejó pasar una chance, a los 9, cuando no pudo conectar con la cabeza un centro desde la derecha. Pero a la segunda que tuvo... Exacto: para ponerse a tono con su esencia, no perdonó. Fue a los 24. La recibió de Mascherano, la dominó, miró y la puso entre el primer palo y el arquero Pinto. Uno a cero, previsible, justo, lógico...

Lesionado Pérez, Tocalli apostó a Belluschi y ganó en dinámica, no así en prestancia. Lo tuvo otra vez Cavenaghi, pero Toro se la sacó sobre la línea. Chile jamás puso un hombre mano a mano con Eberto. Sobre el final, Pinola se equivocó reaccionando contra Pinilla: roja para dos... Esta agresión fue el único paso atrás...

Abril Trama